
Don Jorge ya era un hombre grande, estaba casi ciego, por eso siempre usaba un bastón. Era viudo y vivía en un asilo de ancianos, ya que su único hijo, Adri
án, no podía cuidarlo.
án, no podía cuidarlo.Adrián era gerente en una tienda de electrodomésticos, tenía dos hijas y su mujer era profesora en una escuela privada.
Su papá siempre esperaba una llamada o una visita de sus nietas o de su hijo con ansiedad, pero eso pasaba rara vez.
Una mañana Adrián lo visitó. Llegó con un diario y un paquete de caramelos.
Su padre emocionado, le preguntaba "dónde estas? Dame un abrazo". El hijo se acercó y fríamente lo saludó. Pidió permiso para sacarlo un poco al jardín y tomar aire fresco.
Se sentaron en un banco, el joven intentó darle algunos caramelos y luego comenzó a leer el diario. Todo era silencio. En el jardín sólo se encontraban ellos dos y un gorrión.
El anciano le hablaba , buscaba conversar y sentirse acompañado pero Adrián sólo le respondía con dos o tres palabras.
De repente el pajarillo , que estaba entre los arbustos , empezó a cantar y Jorge le preguntaba exaltado a su hijo, "qué es eso?" y este le respondió "un gorrión" y volteó la página del diario.
El ave volvió a cantar y su padre le hizo la misma pregunta una y otra vez. Cansado, Adrián le gritó "un gorrión".
El pajarito se asustó y salió volando de allí.
Un poco incómodo, Jorge se levantó y con su bastón se guió a la puerta de entrada a las habitaciones. Su hijo lo seguía quejándose y fastidioso hasta su recámara. Allí, el abuelo abrió su cajón, de la mesita de luz, sacó un viejo cuaderno y le pidió a Adrián que se lo leyera. Irritado, el muchacho empezó a leer.
"Martes 15 de noviembre de 1960. Adrián ya tiene 3 años, parece un sueño. Ayer fuimos a la quinta de la tía Noemi a almorzar y mientras jugaba con el nene vimos un gorrión.
El pajarito cantó y Adrián ,que se reía contento, me preguntó "qué es eso?" y yo le dije " un gorrión" y lo abrazé. Cada vez que el gorrión cantaba y el me preguntaba "qué es eso?", yo le respondía, lo abrazaba con fuerza y le decía cuanto lo amo..."
De los ojos del joven comenzaron a brotar lágrimas. Soltó el cuaderno y abrazó a su padre fuertemente. Luego lo miró a los ojos y le dijo que lo amaba y aunque el hombre no podía verlo, sabía que su hijo era sincero.
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